1. ¿De donde venimos y quienes somos?
2. El bien y el mal.
3. Qué queremos.
4. Conjugar todo eso con lo que tenemos que hacer, jejejje.
“La vida da muchas vueltas” Es una frase que todos decimos en algún momento. A veces con un sentido positivo, y a veces con uno negativo. Yo diría que es como un ying yang. Pero sin duda, es una gran verdad. Cuando Serrat cantaba…todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar…Ya intentaba meternos en la cabeza que lo estático, inamovible o determinista…no es muy útil en este mundo. Hay que aprender a cambiar, a fluir, a tomar decisiones y volver a tomarlas de nuevo…Para poder conseguir lo que siempre parece imposible ante nuestros ojos cerrados, y nunca lo es con los ojos abiertos.
Pero es difícil aceptar este fluir con un sabor desordenad; la inseguridad nos mece, el miedo quiere agarrarnos…y parece que navegamos en un mar de sentimientos entremezclados en el que cada día pica uno distinto. Pero nos equivocamos. El mundo nunca se ha tratado del control. Del control del ser humano, del control de la naturaleza, del autocontrol…sino de algo mucho más complejo y menos perjudicial. El Equilibrio.
No nos mostramos para que no nos hagan daño, para que no vean lo supuestamente frágiles que somos, no queremos por miedo al dolor, no hablamos para que no nos descubran, ¿que valiente, no? Al final todo es un intento de control. Asumámoslo, no controlamos ni el 30% de nuestra vida, así que busquemos el equilibrio, decidamos lo que dependa de nosotros y aprendamos a fluir alejándonos de la orilla. Con calma, sin miedo, por muy fuerte que sea la corriente y por mucho que lleguemos a hundirnos a veces. Siempre acabaremos saliendo a flote. Por la simple razón, de que no queremos hundirnos.
Las relaciones con los demás…familia, amigos, pareja…son de los ríos más complicados de recorrer. Somos personas con deseos distintos, necesidades distintas y formas de hacer las cosas muy diferentes. Pero al final todos queremos querer, que nos quieran, entender, que nos entiendan y sentirnos bien. Es básico. No pasará con todos, ni con ninguno, pero hay que buscar poco a poco sin desesperarse y renunciar y sin emocionarse y exaltar. El equilibrio. Lo gris. ¿Por algo es el color del cerebro, ¿no?
Nos pasamos la vida pensando. Pensando en mañana (sin vivir el hoy), pensando en que piensan los demás, pensando si está bien lo que hacemos, o mal lo que no hacemos, si hacemos lo que debemos o lo que queremos…ya basta. Admitámoslo, nadie tiene las respuestas a nuestras preguntas. Nosotros tenemos que buscarlas, y nadie va a decirnos que son las respuestas correctas. ¿Jode, eh? Si, pero uno nunca será uno mismo si no sigue sus propias reglas. Siempre teniendo en cuenta que…el saber ceder y adaptarse, no es una gran virtud sino un requisito imprescindible para no frustrarse viviendo en sociedad.
Nadie viene con un libro de instrucciones, el mundo no tiene una Biblia por mucho que algunos se empeñen en dársela. Lo siento amigos, esto es lo que creo ahora. No intenten frenar el tiempo, ni que alguien responda a sus preguntas, no intenten controlar lo incontrolable ni entender lo inentendible. Pensemos lo justo y vivamos más el día a día, sin que esto sirva de excusa para las mayores locuras. Esta bien planificar si somos capaces de romper en añicos nuestros propios planes y hacer otros, pero no pensemos en mañana si el día de hoy todavía no se ha acabado. ¿Que podemos hacer hoy para mejorar, para crecer, para ayudar, para ser mejores personas? Ojala nos hubiesen educado en lo simple, ojala hubiésemos crecido libres de moldes, ataduras, tópicos y…miedo. Pero la ventaja del fluir es que todo se puede ir como vino, dejando que la corriente simplemente se lo lleve. Suelta equipaje si ya no sirve de nada.
Nunca estaremos siempre bien, ni siempre mal, aceptémoslo, dejemos de agobiarnos, todos vamos a morir, y todos esperamos que se alo más tarde posible. Nunca seremos más jóvenes y siempre seremos más viejos. Siempre habrá alguien más guapo, inteligente o divertido, pero nunca nadie igual que nosotros. Todos somos especiales, todos somos únicos. Sintámoslo.